Salud emocional en la empresa

Los resultados económicos no son índices validos para evaluar la salud empresarial.

En este nuevo momento económico, las empresas se han dado cuenta de que ya no es rentable centrarse solo en el producto. Focalizar sus esfuerzos en conocer al cliente, sus gustos, necesidades y expectativas para satisfacerlos mejor que la competencia se hace imprescindible. Por la misma razón es necesario ocuparse también de las personas que están en contacto con el cliente, los que prestan el servicio.

De otro lado, cuidar la salud emocional de los empleados es una exigencia ineludible para adaptarse bien a los nuevos y cambiantes tiempos. Actualmente se requiere la optimización de todos los recursos para poder seguir el ritmo de los desafíos que la actividad económica propone. El recurso más poderoso de que dispone cualquier empresa para afrontar con éxito los retos futuros es el capital humano.

¿Cómo sabremos si una empresa está sana emocionalmente?

Responda a estas sencillas preguntas con:

Nunca-  Algunas veces – A menudo

¿Con qué frecuencia sus empleados cometen, eso que usted considera, “fallos tontos”? 0 -5 -10

¿Cuántas veces los cambios propuestos son recibidos con resistencia por su personal? 0- 5- 10

¿Suele ver sonreír a sus trabajadores en horas laborales? 10 -5- 0

¿Cuántas veces recibe propuestas de mejora o nuevas ideas por parte de los empleados base?

10- 5-0

¿Se preocupan sus empleados por los resultados de la empresa? 10 -5 -0

¿Con qué frecuencia recibe quejas de sus empleados? 0-5- 10

Y usted, ¿con qué frecuencia se siente contento y satisfecho de lo que pasa en su empresa?

0- 5 -10

Si la suma total de sus respuestas es mayor de 36, su empresa tiene fiebre emocional. Precisa de una intervención rápida.

Una vez que sabemos que su empresa necesita una acción urgente, pasaremos a realizar un diagnóstico más exhaustivo, para administrar el tratamiento más efectivo.

Muchas empresas, bien intencionadas, practican el despotismo Ilustrado:

“todo para el pueblo, pero sin el pueblo” 

Esto significa que proponen todo un programa de medidas de motivación, pero bajo su propio y personal punto de vista. No tienen en cuenta que cada persona es diferente, tiene diferentes valores y se mueve por diversos intereses. Por lo tanto, la única forma de saber qué necesitan realmente las personas es preguntándoselo.

A la hora de realizar el diagnostico, examinaremos en qué nivel de salud emocional se encuentra cada empleado de la empresa:

Nivel de frustración:

Entre las causas se encuentran: malas condiciones laborales, un clima laboral conflictivo, falta de desarrollo profesional, imposibilidad de alcanzar sus objetivos personales, mala relación con los jefes, falta de ser tenido en cuenta, etc.

Los síntomas que se manifiestan pueden ser: apatía, desinterés, quejas continuas, escaqueo, agresividad verbal, problemas digestivos, insomnio, moral baja, numerosas bajas laborales, mucho absentismo presencial, etc.

Satisfacción general:

Causas: sueldo adecuado, buena relación personal, seguridad laboral

Y las consecuencias: realización adecuada del trabajo, obediencia, cierta flexibilidad.

Nivel de ilusión:

Las causas que producen esa motivación son: objetivos claros, establecimiento de retos, posibilidades de crecimiento, consecución de logros, reconocimiento, respeto, libertad para equivocarse, posibilidad de contribuir al bien común.

Como consecuencia: se canaliza el esfuerzo, la energía y la conducta hacia la consecución de logros, se desarrolla la iniciativa, se siente responsabilidad en los resultados, se manifiesta interés por desempeñar sus funciones con excelencia, ilusión por conseguir los objetivos de la empresa, compromiso con el trabajo.

La finalidad de este programa es conseguir que tus trabajadores sea tus mejores colaboradores. Evitar que sean simplemente encargados de ejecutar unas órdenes, que pueden compartir y/o entender, o no. Es elevar la salud emocional de tu empresa a nivel de Ilusión.

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